11 de Septiembre en Catalunya

El 11 de septiembre se celebra en Catalunya «la diada», es decir, el día nacional de Catalunya. ¿Por qué en esta fecha? Porque el 11 de septiembre de 1714 cae Barcelona asediada en el contexto de la Guerra de Sucesión. Se conmemora, por tanto, la lucha de todos aquellos que se dejaron la vida para defender las instituciones y derechos que habían tenido a lo largo de toda su historia. 

Vamos al origen

Catalunya es un territorio que se va formando políticamente en el siglo VIII a partir de la Marca Hispánica. Este es un espacio que establece Carlomagno, cuando se produce la expansión del imperio franco para proteger la frontera de al-Andalus.

Durante el siglo X, los condados catalanes ante la falta de ayuda por el asedio musulmán de Barcelona, deciden independizarse. A partir de la unificación del condado de Barcelona y el reinado de Aragón, nace la Corona de Aragón con unas instituciones propias, que se expansionará durante el siglos XIV con la conquista a los musulmanes de la actual Valencia i también con las islas Baleares y diferentes territorios por el Mediterráneo. 

Un momento a destacar es el matrimonio entre Fernando II de Aragón con Isabel de Castilla. Este se realiza con el objetivo de hacerse más fuertes respecto a los territorios musulmanes que quedaban en la península. Las fuentes históricas demuestran que nunca hubo una unificación política, ni económica, ni lingüística (a pesar de lo se dijera durante la época franquista). Por lo que la cultura catalana y el sentimiento de de nación catalana se mantuvo durante siglos. Es decir, una persona que vivía en Castilla no se identificaba para nada con una de Catalunya y viceversa. 

Pero con la llegada de Felipe V, las cosas cambiaron radicalmente. Veamos.

La Guerra de Sucesión (1701-1714)

La muerte del rey español Carlos II (de la familia Habsburgo) en el año 1700 provocó un conflicto dinástico que derivó en la Guerra de Sucesión y abarcó límites internacionales puesto que había muchos intereses.

En 1700 Carlos II muere sin descendencia. La corona española es apetecible y salen candidatos con diferentes argumentos para continuar con el legado de Carlos II. El rey a falta de uno, dejó tres testamentos que había ido cambiando antes de morir:  

  • Primer testamento (1696): Carlos II nombra heredero a José Fernando de Baviera, su sobrino-nieto de cuatro años para asegurar la continuidad de la dinastía sin favorecer ni a Francia ni a Austria. 
  • Segundo testamento (1698): Para reforzar su opción bávara , Carlos II ratifica su voluntad de que José Fernando de Baviera heredara “todos mis Reinos, Estados y Señoríos”. Pero el heredero muere repentinamente y eso lo cambia todo.

  • Tercer testamento (1700): Como su heredero ha muerto, Carlos II decide que sea Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, su sucesor. No obstante, impuso tres condiciones: mantener las leyes y fueros españoles, renunciar a la fusión con la Corona francesa y, de darse ésta, asegurar la sucesión alternativa a sus hermanos o al archiduque Carlos. De esta manera preservaba la integridad de la Monarquía Hispánica.

Pero aunque estos documentos eran claros, los países europeos no estuvieron de acuerdo en lo que se disponía en ellos. Así que el conflicto estaba servido. Se establecieron dos bandos en función de los intereses de cada país. Por un lado, se postulaba Felipe V, apoyado por Francia y la Corona de Castilla (además de otros aliados) y por otro lado, el archiduque Carlos de Austria, apoyado por la Corona de Aragón y países como Inglaterra y Portugal .

Como hemos visto al principio, la caída de Barcelona el 11 de septiembre de 1714 supuso el fin del autogobierno catalán y la imposición del sistema político centralista de Felipe V. Veamos las consecuencias inmediatas:

  • Supresión de instituciones propias como Corts, Generalitat y Justicia.
  • Decreto de Nueva Planta significó la derogación de Constituciones y fueros, y su sustitución por el sistema legal y administrativo castellano.
  • La lengua castellana se impuso como única lengua oficial en la administración y la enseñanza.
  • La élite austracista sufrió confiscaciones, depuraciones y exilios.
  • Económica y socialmente, Cataluña soportó cargas fiscales extraordinarias y limitaciones comerciales.

Los siglos posteriores

El significado de la Diada fue teniendo significado durante el siglo XIX en el contexto del movimiento cultural y político conocido como la Renaixença, que buscaba recuperar la identidad catalana. Se inició la conmemoración oficial en 1886 con un funeral en memoria de los defensores de Barcelona, especialmente Rafael Casanova, que simbolizó la resistencia como líder militar. Posteriormente, en estos actos conmemorativos evolucionaron a manifestaciones con carga política y reivindicativa.

A principios del XX, la Diada vivió un notable crecimiento cultural y cívico ya que se empezaron a celebrar encuentros literarios, conciertos y conferencias que congregaban a sociedades corales, académicas y culturales para promover la conmemoración con un fin esencialmente festivo y cultural, aun sin ramificaciones políticas masivas. Con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1931), la fiesta fue oficialmente prohibida; sin embargo, su recuerdo pervivió en reuniones privadas y actos discretos, manteniéndose viva en círculos de la intelectualidad catalana. Durante la Segunda República (1931-1939) la Generalitat recuperó la diada como fiesta oficial, organizando actos institucionales, desfiles y ofrendas que consolidaron su presencia en el calendario cívico. Pero al llegar la dictadura franquista (1939-1975) la celebración volvió a la clandestinidad y al exilio; los símbolos y el uso público de la lengua catalana estuvieron prohibidos, mientras en el extranjero y en el ámbito familiar se celebraban eucaristías discretas y se editaban publicaciones reivindicativas. Con la llegada de la democracia, en 1976 se autorizó una multitudinaria manifestación en Barcelona, y en 1980 el Parlamento de Cataluña proclamó por ley el 11 de septiembre como “Diada Nacional de Catalunya”. Desde entonces, la Generalitat organizó actos institucionales en Montjuïc y el Fossar de les Moreres, lugares en los que se hacen ofrendas florales, discursos oficiales y eventos culturales con una creciente participación ciudadana.

La diada actualmente

Cada 11 de septiembre se realizan ofrendas florales en monumentos como el de Rafael Casanova y el Fossar de les Moreres, lugar donde fueron enterrados muchos de los defensores. Se celebran manifestaciones, conciertos y actos culturales con un fuerte enfoque en la identidad catalana. Las banderas senyera y estelada se exhiben ampliamente, y se canta el himno oficial, Els Segadors.

El acto principal institucional, organizado por la Generalitat de Cataluña, se realiza en el parque de la Ciudadela de Barcelona desde 2004 y suele contar con la participación de artistas y líderes políticos. La Diada es un día para recordar la lucha por las libertades y la autonomía, y se ha convertido también en un símbolo de reivindicación para movimientos independentistas.

Bibliografía recomendada

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