Historia de las mujeres: cómo nació y cambió la Historia

Finales de 1994. Universidad de Barcelona, Facultad de Historia. Apenas tenía 18 años recién cumplidos cuando cursaba 1º de carrera. Tomaba apuntes en la asignatura de Historia Medieval de España impartida por la Dra. Milagros Rivera. No recuerdo bien qué estaba explicando, si la batalla de las Alpujarras o el Reino Visigodo. Asistíamos muchos estudiantes a aquella clase y algo explicó, que alguno, de entre la multitud dijo en voz alta: «¡¡Feminista!!», con la idea de acusarla de manipular la historia. 

¿Quizás la explicación de la medievalista no coincidía con lo que este «compañero» esperaba?

No recuerdo mucho más. 

Lo que sí sé es que la Dra. Rivera ha sido, junto a otras,  una gran investigadora en esta disciplina dentro de la historia denominada historia de las mujeres. 

Me pregunto ¿por qué conocemos los nombres de generales, reyes, políticos y filósofos, pero no sabemos quién cultivaba los campos, quién trabajaba en los talleres, quién cuidaba a los enfermos o quién educaba a los hijos? Las mujeres también estuvieron allí.  

Christine de Pizan escribiendo en una miniatura medieval.

¿Qué es la historia de las mujeres?

La historia de las mujeres es una corriente historiográfica que estudia las experiencias, actividades, relaciones y formas de participación de las mujeres en las sociedades del pasado. Surgió como campo académico específico durante las décadas de 1960 y 1970 y transformó la manera de investigar y enseñar Historia.

Por lo tanto, esta disciplina investiga experiencias y actividades femeninas en ámbitos tan diversos como  pueden ser el trabajo y la economía, la educación, la familia y las relaciones de parentesco, la política, la religión, la cultura, la escritura y la lectura la maternidad, la sexualidad, los cuidados, la vida cotidiana o los movimientos sociales.

Entonces si esas mujeres forman parte del pasado, ¿por qué no han sido estudiadas por los historiadores tradicionales? La respuesta es clara: durante mucho tiempo, los historiadores consideraban que el estudio de los hechos pasados estaba relacionado con áreas como la política, las guerras, los Estados, las instituciones y los grandes personajes. Se dejaba al margen aspectos como los temas sociales o de vida cotidiana, es decir, cómo vivía el resto de la población. 

La consecuencia fue que como las mujeres tuvieron un acceso más limitado a las instituciones de poder y  aparecían con menor frecuencia en ese tipo de fuentes, quedaron de alguna manera invisibilizadas. Pero  no por ello significaba que no hubieran participado en la Historia.

¿Cuándo y por qué surge la historia de las mujeres?

Aunque existen antecedentes, la historia de las mujeres se consolidó como campo de investigación principalmente durante las décadas de 1960 y 1970, coincidiendo con el desarrollo de los movimientos feministas.

La historiografía estaba ampliando progresivamente su campo de interés. Ya no se estudiaban únicamente los grandes acontecimientos políticos, sino también el pasado de las clases populares, la vida cotidiana, el trabajo, la cultura y las relaciones sociales. Al mismo tiempo, los movimientos feministas cuestionaban la desigualdad entre hombres y mujeres en el presente. Las historiadoras comenzaron entonces a trasladar algunas de esas preguntas al pasado:

  • ¿Siempre habían tenido las mujeres menos derechos que los hombres?
  • ¿Cómo se había construido esa desigualdad?
  • ¿Qué trabajos habían realizado?
  • ¿Qué posibilidades tenían de acceder a la educación?
  • ¿Cómo participaban en la vida política y económica?
  • ¿Habían existido mujeres que cuestionaron las normas de su tiempo?

La historia de las mujeres no consiste en "añadir mujeres"

Podríamos pensar que para incorporar a las mujeres a la Historia basta con añadir algunos nombres como Cleopatra cuando estudiamos Roma, Isabel la Católica cuando estudiamos la monarquía hispánica,  Marie Curie si hablamos de ciencia o Rosa Parks cuando estudiamos la lucha por los derechos civiles.

Y es importante conocerlas, pero sería una visión demasiado reduccionista. Así pues planteamos una cuestión ¿Qué ocurre si cambiamos las preguntas? Por ejemplo, estudiar la Revolución Industrial teniendo en cuenta el trabajo femenino cambia nuestra interpretación de la industrialización. O estudiar la Edad Media a partir del trabajo, la propiedad, la educación y la religiosidad de las mujeres cambia nuestra imagen de la sociedad medieval. De la misma forma que estudiar la Guerra Civil española teniendo en cuenta las experiencias de las mujeres permite comprender mejor el trabajo, la militancia, la violencia, la represión, la resistencia y la supervivencia durante el conflicto y la posguerra. También al estudiar Grecia y Roma podemos tener en cuenta las relaciones de género nos permite cuestionar la imagen de unas sociedades construidas exclusivamente desde la experiencia masculina.

Por eso la historia de las mujeres no es simplemente una historia que se añade a otra. Es una forma diferente de contar la  Historia. Pienso que más completa y, por tanto, más adecuada a la realidad de lo que vivieron nuestros antecesores.

Una nueva mirada sobre las fuentes históricas

La historia de las mujeres también ha transformado nuestra relación con las fuentes ya que una de las dificultades de esta investigación es que muchas mujeres no aparecen en los documentos de la misma manera que los hombres. Pero eso no significa que no hayan dejado huellas. Por ejemplo, una mujer medieval puede aparecer en un testamento, en un contrato, en un documento de propiedad, en una carta, en un proceso judicial, en un libro de cuentas, en una inscripción, en una obra literaria, en una imagen. en un objeto.

La historiadora o historiador debe aprender a buscar esas huellas. Y también debe preguntarse quién produjo la fuente. Una crónica escrita por un hombre sobre las mujeres no nos proporciona directamente la voz de las mujeres. Nos proporciona, en primer lugar, la mirada del autor sobre ellas. Especialmente en la Antigüedad y la Edad Media, donde buena parte de las fuentes conservadas fueron producidas por hombres y desde instituciones masculinas.

Por eso la historia de las mujeres no solo busca nuevas fuentes, sino que reintepreta las que ya conocíamos.

En este contexto y, desde aquí, quiero rendir homenaje a las historiadoras que han investigado la historia de las mujeres y que me transmitieron en la carrera algunos de sus conocimientos. Por supuesto, no son todas las historiadoras que existen y esta es una visión totalmente seleccionada porque se trata del conjunto de mujeres historiadoras que influyeron en mi aprendizaje motivándome a estudiar estos temas. Son las siguientes: 

María-Milagros Rivera: cuando estudiar a las mujeres también cuestionaba la Historia

Como te explicaba al inicio de este artículo, la Dra. María Milagros Rivera Garretas es historiadora medievalista vinculada a la Universidad de Barcelona y una de las figuras centrales del centro de investigación para las mujeres DUODA.

Rivera comenzó a enseñar historia de las mujeres en la Universidad de Barcelona en 1981, en un momento en el que esta disciplina todavía estaba buscando su lugar dentro de la historiografía. Su trabajo estuvo además vinculado desde sus comienzos al Centro de Investigación Histórica de la Mujer y, posteriormente, a DUODA, Centro de Investigación de Mujeres de la Universidad de Barcelona.

Su investigación se centró especialmente en las mujeres medievales, la escritura femenina, la espiritualidad y la diferencia sexual. Obras como Textos y espacios de mujeres. Europa, siglos IV-XV muestran su interés por recuperar las experiencias y los espacios de actuación de las mujeres en la Edad Media.

Pero su aportación va más allá de recuperar nombres femeninos. Rivera cuestionó también cómo se construye el conocimiento histórico y desde qué categorías interpretamos el pasado. Las mujeres no aparecen en su obra únicamente como víctimas o personajes secundarios, sino como sujetos históricos capaces de actuar, crear relaciones, producir conocimiento y transformar su entorno. Su trabajo contribuyó así a una idea fundamental para la historia de las mujeres: no basta con añadir mujeres a la Historia; también es necesario cambiar la mirada con la que interpretamos el pasado.

Te dejo por aquí una conferencia suya que me parece muy interesante con el título: La verdad ausente de la filosofía. 

Teresa Vinyoles y las mujeres de la vida cotidiana medieval

Dentro también de la historia medieval tuve el placer de ser alumna de la Dra. Teresa Vinyoles Vidal. También fue miembro de DUODA desde su fundación.

Vinyoles se dedicó al estudio de las mujeres desde 1969 y también investigó la vida cotidiana en la época medieval. Su trabajo resulta especialmente interesante porque nos acerca a una cuestión fundamental de la historia de las mujeres: la recuperación de experiencias concretas. Es decir, no ha estudiado solamente reinas, ni solamente grandes escritoras, ni mujeres excepcionales. Ha estudiado mujeres que trabajaban, administraban bienes, escribían cartas, cuidaban, comerciaban, aprendían, enseñaban o participaban en la vida de sus comunidades.

Sus investigaciones sobre Barcelona y la sociedad medieval permiten acercarse a la historia desde espacios que durante mucho tiempo habían quedado fuera de las grandes narraciones: la casa, el taller, el mercado, las relaciones familiares y la vida cotidiana.

En sus trabajos aparecen, además, mujeres concretas y documentos concretos. Evitando de esta manera convertir a las mujeres medievales en una categoría abstracta. Por lo tanto, la historia de las mujeres también consiste en devolver nombres y experiencias individuales al pasado. 

Si te apetece, puedes ver el homenaje que se le hizo hace poco a Teresa en la Universidad de Barcelona: Homenaje a Teresa Vinyoles de la UB.

Te dejo aquí una interesante conferencia de la mujer en la sociedad catalana medieval. 

Maria Dolors Molas y las mujeres de la Antigüedad

Salimos de la medieval para ir a la Historia Antigua. Fue ya en 3º de carrera que asistí a dos asignaturas de la Dra. Maria Dolors Molas Font. También es investigadora de ADHUC.

Molas ha trabajado sobre las mujeres y el género en las sociedades griegas y romanas y fue cofundadora y coordinadora de Tàcita Muta, Grup d’Estudis de Dones i Gènere a l’Antiguitat, desde su creación en 1998.

Su trabajo plantea un problema especialmente interesante para quienes estudiamos la Antigüedad ¿Cómo podemos conocer la experiencia de las mujeres cuando muchas de las fuentes que conservamos fueron escritas desde sociedades profundamente patriarcales? Una respuesta es aprender a leer esas fuentes de otra manera.

Tàcita Muta ha desarrollado investigaciones sobre cuestiones como las edades de las mujeres, la maternidad, el cuerpo, la violencia, la religiosidad, la infancia, las relaciones familiares y las representaciones femeninas.

El volumen Vivir en femenino. Estudios de mujeres en la Antigüedad, editado por Molas, explica precisamente la necesidad de dirigir «otras miradas» hacia los textos clásicos y los vestigios arqueológicos, ya que los discursos conservados pueden marginar a las mujeres y relegarlas al silencio.

Esta idea resume muy bien una de las aportaciones fundamentales de la historia de las mujeres: no siempre necesitamos nuevas fuentes; a veces necesitamos aprender a leer de otra manera las que ya tenemos.

Te dejo una conferencia que dio hace algunos años en el Museo de Arqueología de Catalunya sobre la violencia y dominación masculina en la Grecia Antigua (está en catalán).  

Mary Nash y la introducción de la historia de las mujeres en España

POr último, ouna de las profesoras que han estudiado la historia de las mujeres es la Dra. Mary Nash. Aunque en este caso nunca la tuve como profesora, sí que he leído algunos de sus libros publicados. 

Nash, nació en Irlanda, y se formó en las universidades de Cork, Turín y Barcelona. (llegó a Cataluña en 1968). Su investigación se centró inicialmente en el papel de las mujeres en las organizaciones políticas de izquierdas y en el movimiento obrero durante la Segunda República y la Guerra Civil. Pero su importancia va mucho más allá de sus publicaciones.

En 1974 introdujo en la Universidad de Barcelona una asignatura sobre historia del feminismo y de las mujeres. La propia UB la considera la primera institución docente de España que incorporó esta materia aun cuando todavía existía el franquismo. En un contexto en el que estudiar las experiencias femeninas como objeto legítimo de investigación suponía cuestionar una tradición académica profundamente asentada, Nash además de investigar, ayudó a crear un espacio académico desde el que realizar estos estudios.

En 1982 fundó el Centre d’Investigació Històrica de la Dona de la Universidad de Barcelona, una institución pionera en España. También participó en la fundación de la Asociación Española de Investigación de Historia de las Mujeres.

Te dejo una conferencia que dio la Dra. Mary Nash que se titula Les dones en el temps de la república i la guerra (en catalán). 

Historia de las mujeres e historia de género: ¿son lo mismo?

No exactamente.

Aunque están estrechamente relacionadas, historia de las mujeres e historia de género no son sinónimos.

Concepto¿Qué estudia?
Historia de las mujeresLas experiencias, actividades, relaciones y participación histórica de las mujeres.
Historia de géneroCómo las sociedades construyen las diferencias entre hombres y mujeres y cómo esas diferencias generan relaciones de poder.
Historia feministaIncorpora una mirada crítica sobre las relaciones de poder, las desigualdades y las experiencias históricas de las mujeres.

La historia de las mujeres permitió recuperar a sujetos históricos que habían sido ignorados.

La historia de género amplió posteriormente la pregunta:

¿Cómo se construyeron históricamente las categorías de «hombre» y «mujer»?

Y eso permite estudiar no solo a las mujeres, sino también las relaciones entre hombres y mujeres, las normas sociales, las identidades y las estructuras de poder.

¿Por qué es importante estudiar la historia de las mujeres?

La historia de las mujeres es importante porque permite construir una historia más completa de las sociedades humanas.

Pero podemos concretar más.

1. Porque recupera una parte importante de la población

Las mujeres han formado parte de todas las sociedades históricas, por lo que ignorar sus experiencias significa construir un relato incompleto.

2. Porque cambia las preguntas históricas

Nos obliga a estudiar ámbitos que antes podían considerarse secundarios como pueden ser  trabajo doméstico, cuidados, maternidad, educación, sexualidad, vida cotidiana o relaciones familiares.

3. Porque permite comprender las relaciones de poder

Quién podía votar. Quién podía poseer bienes. Quién podía estudiar. Quién podía trabajar. Quién podía ocupar determinados cargos. Quién podía decidir sobre su propia vida. 

4. Porque recupera a mujeres que no fueron excepcionales

La historia de las mujeres no puede limitarse a reinas, escritoras o científicas. También estudia a las mujeres anónimas que constituyen una parte fundamental de la historia social.

5. Porque transforma la enseñanza de la Historia

Incorporar a las mujeres al currículo no significa añadir una pequeña lista de nombres femeninos. Significa cambiar la perspectiva desde la que explicamos los procesos históricos.

6. Porque ayuda a comprender nuestro presente

Las desigualdades entre hombres y mujeres tienen una historia. Los roles sociales también. Los derechos tampoco han existido siempre. Comprender cómo se construyeron y cómo cambiaron nos ayuda a entender nuestro presente.

¿Hay que reescribir la Historia?

Sí, aunque quizá sea más preciso hablar de una revisión continua.

Cada generación de historiadores formula nuevas preguntas al pasado y, cuando cambian las preguntas, también pueden cambiar las interpretaciones. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con la historia de las mujeres.

Reescribir la Historia no significa borrar lo que ya sabemos ni sustituir a los protagonistas tradicionales por mujeres. Significa ampliar nuestra mirada y preguntarnos qué experiencias habían quedado fuera del relato.

Si estudiamos a un rey medieval, podemos preguntarnos también cómo vivían las mujeres de aquella sociedad. Si estudiamos una revolución, podemos investigar su participación. Si estudiamos la industrialización, podemos analizar su trabajo. Si estudiamos una guerra, podemos estudiar también sus experiencias como combatientes, resistentes, trabajadoras, cuidadoras o víctimas.

Porque las mujeres nunca vivieron en una historia paralela. Estuvieron en las mismas ciudades, campos, talleres, iglesias, universidades, mercados, hogares, guerras y revoluciones que los hombres.

La historia de las mujeres no pretende construir una Historia diferente. Pretende que la Historia que contamos sea más completa.

Desde aquí te invito a pasar por el apartado de mi blog Mujeres en la historia, desde donde pretendo divulgar sobre esta disciplina. 

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