Sofonisba Anguisola

No hace mucho cayó en mis manos una novela sobre Sofonisba que se titula «Las tres vidas de Sofonisba«. En ella descubrí un personaje que despertó en mí toda la curiosidad del mundo. Sofonisba fue una de las grandes pintoras del Renacimiento, aunque en la actualidad se conoce más bien poco sobre su obra. Así pues, vamos a explorar un poco sobre esta gran artista. 

Infancia y formación: una educación revolucionaria
Sofonisba nació en la ciudad de Cremona perteneciente al Ducado de Milán. Tuvo la suerte de pertenecer a una familia noble en la que, además, su padre Amilcare Anguissola quiso romper los convencionalismos y otorgar a sus hijas una formación humanista. Por lo que todos los hermanos ( un chico y seis chicas) aprendieron entre otros latín, música y pintura. Esta decisión, inspirada en El Cortesano de Baltasar Castiglione, permitió que cuatro de las hermanas Anguissola —Lucia, Europa, Ana María y la propia Sofonisba— se destacaran como pintoras.

Entre 1546 y 1549, Sofonisba se formó con Bernardino Campi, maestro del manierismo lombardo, quien le enseñó la técnica del claroscuro y la precisión en los detalles. Posteriormente, estudió con Bernardino Gatti, de quien adoptó la influencia de Correggio en el tratamiento de la luz. Su encuentro con Miguel Ángel en Roma en 1554 también fue un momento importante en su formación, pues el maestro florentino la desafió a dibujar un niño llorando, boceto que impresionó por su expresividad y le valió su mentoría informal.

Asdrúbal mordido por un cangrejo Sofonisba Anguissola
Asdrúbal mordido por un cangrejo Sofonisba Anguissola

Innovaciones artísticas: entre el retrato y la escena de género
Anguissola revolucionó el retrato renacentista al incorporar escenas cotidianas con carga simbólica. Su obra La partida de ajedrez (1555) retrata a sus hermanas Lucia, Europa y Minerva en un momento lúdico. En ésta utiliza el juego como metáfora de la estrategia intelectual femenina. Los objetos que aparecen como los libros o los instrumentos musicales muestran la educación privilegiada de las protagonistas y desafían los estereotipos de la época.

Partida de Ajedrez, Sofonisba Anguissola
Partida de Ajedrez, 1555

En el autorretrato, Sofonisba construyó una imagen dual: como artista intelectual (en el de 1556, donde sostiene un libro) y como cortesana culta (en el de 1561, tocando la espineta junto a una dama). Estas obras no solo evidencian su dominio técnico —especialmente en el tratamiento de telas y joyas—, sino también su conciencia de género al reivindicar el papel de la mujer creadora.

Sofonisba Anguissola
Autoretrato Sofonisba Anguissola, 1556, Museo de Historia del Arte en Viena
Autoretrato Sofonisba Anguissola tocando la espineta
Autoretrato Sofonisba Anguissola tocando la espineta

Etapa española: puente entre dos tradiciones
En 1559, Felipe II la invitó a la corte como dama de compañía de Isabel de Valois, función que combinó con la de retratista real. Durante su estancia entre los años 1559 y 1573, desarrolló un estilo híbrido que fusionó el naturalismo italiano con el ceremonialismo español. Retratos como el de Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II (Museo del Prado) destacan por la profundidad psicológica, alejándose de la rigidez habitual de los retratos oficiales.

Su influencia en artistas como Alonso Sánchez Coello se manifiesta en la introducción de fondos neutros y poses informales, elementos que anticiparon el Siglo de Oro español. Sin embargo, muchas de sus obras fueron atribuidas erróneamente a colegas masculinos, un fenómeno que la crítica feminista ha denunciado en las últimas décadas.

Retrato de Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II, 1561-1565, Sofonisba Anguissola
Retrato de Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II, 1561-1565

Matrimonios y madurez artística
Tras dejar España se instaló en Palermo cuando contrajo matrimonio con el noble siciliano Fabrizio Moncada (1571). Tras enviudar en 1578, se casó con el mercader genovés Orazio Lomellino (1579), cuyo apoyo financiero le permitió mantener un taller activo en Génova. Durante esta etapa, amplió su repertorio con pintura religiosa, como Los desposorios místicos de Santa Catalina (Museo de Bellas Artes de Bilbao), donde aplicó su dominio del color veneciano a la iconografía sacra.

En su vejez, recibió la visita de Anthony van Dyck (1624), quien retrató a la nonagenaria artista y documentó sus consejos técnicos, evidenciando su reputación como maestra transgeneracional.

Retrato de Sofonisba Anguissola por Van Dyck en 1624
Retrato de Sofonisba Anguissola por Van Dyck en 1624

 Legado y redescubrimiento
Aunque su obra fue eclipsada tras su muerte, el movimiento feminista del siglo XX, especialmente durante la segunda ola en los años setenta, cuando la figura de Sofonisba Anguissola comenzó a ser rescatada y valorada como símbolo de resistencia y de superación de las barreras de género. Investigadoras y activistas feministas pusieron en evidencia la injusticia de su olvido y trabajaron para recuperar su legado, reubicando a Sofonisba y a otras artistas en la historia del arte.

Este redescubrimiento no solo reivindicó su talento y sus logros personales, sino que también la convirtió en referente para nuevas generaciones de mujeres artistas y estudiosas, y ha inspirando diferentes tipos de exposiciones, investigaciones y un renovado interés por su obra en museos y galerías de todo el mundo.

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